Mi experiencia en el Camino de Santiago

La decisión de un viaje de ida

Todo comenzó en mi primer viaje sola, un 25 de septiembre de 2015. También era la primera vez que viajaba a Europa y en mi mochila cargaba con un montón de dudas y miedos, así como también sueños y anhelos. Sentí el impulso de llevar el libro “Diario de un Peregrino” de Paulo Coelho conmigo, sin saber que cuatro años después me encontraría viviendo la mejor experiencia de mi vida y que en lugar de leerlo yo, éste me leía y encontraba a mí.

En pleno vuelo, escribía en mi diario de viaje el siguiente extracto del libro:

“Cuando uno viaja, siente de una manera muy práctica el acto de renacer. Se está frente a situaciones nuevas, el día pasa más lentamente y la mayoría de las veces no se comprende el idioma que hablan las personas. Exactamente como una criatura que acaba de salir del vientre materno. Con esto, se concede más importancia a las cosas que nos rodean, porque de ellas depende nuestra propia supervivencia. Uno pasa a ser más accesible a las personas, porque de ellas depende nuestra propia existencia y podrían ayudarnos en situaciones difíciles y recibe con gran alegría cualquier pequeño favor de los dioses, como si eso fuese un episodio para ser recordado el resto de la vida.” Hoy lo releo, me emociono y afirmo cada palabra como la absoluta verdad.

A partir de entonces y los años siguientes, se fueron sucediendo una serie de “señales”, que me indicaban que debía tomar ese rumbo y hacer mi propio camino. La decisión de viajar por segunda vez sola ya era un hecho; venía sacudida en mi interior por un montón de sucesos a los cuales debía hacer frente y no encontraba mejor manera de atravesarlos que con un pasaje en mano. Necesitaba volver a creer en mí, abrazar mis miedos, darle espacio a mi corazón para traer nuevos aires de libertad a mis días, maravillar mis ojos en cada andar…. Ser yo, sin más.

Compré el pasaje de Córdoba a Madrid un 10 de diciembre de 2018, la ilusión de regresar a la ciudad a la que que me gusta llamar “mi segundo hogar” era muy fuerte, porque apenas la pisé supe que era así. Elegí quedarme en España para recorrer su belleza a mis tiempos, pero sobre todo porque así lo sentí, viviéndola en 24 días a puro corazón.

Cuando terminé de establecer el itinerario, me sentí feliz por incluir el Camino de Santiago en él; un sueño comenzaba a hacerse realidad y yo lo anhelaba tanto que sabía que una vez realizado nada volvería a ser igual. Era el momento indicado y sería el comienzo de mi recorrido.

Ahora bien… ¿Qué es el Camino de Santiago?

El Camino de Santiago, es un conjunto de caminos de origen católico, que llevan a todos los peregrinos hacia la tumba del Apóstol Santiago, en Santiago de Compostela, al norte de España. «Santiago el Mayor» como lo llaman comúnmente, fue uno de los apóstoles más cercanos a Jesús, quien llevó palabra evangelizadora al territorio español pero que murió martirizado. Sus restos fueron trasladados a Gallaecia, pero no fue hasta el año 813 cuando su tumba es descubierta bajo la luz de una gran estrella en el monte Libredón y a partir de la cual se erigiría una Iglesia y Catedral, tal y como la conocemos hoy. Santiago de Compostela significa «Campus Stellae»: Campo de la Estrella.

Tenía que comenzar a informarme un poquito más y para ello, ví algunos videos de Youtube, busqué lecturas en blogs y respuestas en grupos de Facebook a los cuales me uní y fueron lo mejor en utilidad para mí. Son muchos los caminos que llevan a Santiago y si bien como dice el dicho «el camino empieza por casa», te cuento cuáles son algunos de ellos.

El más conocido (y elegido por mí) es el Camino Francés, Patrimonio de la Humanidad, que comienza en Roncesvalles/Valcarlos y Somport; finaliza en la Catedral luego de 775 kilómetros. También está el Camino de la Costa (desde Irún), el Camino Primitivo (partiendo desde Oviedo), la Vía de la Plata (comenzando en Sevilla), el Camino Lebaniego, el Camino Vasco del Interior, el Camino Catalán (desde Montserrat), el Camino de Madrid y muchos más.

Para obtener la Compostela (un certificado que acredita haber realizado más de 100 km caminando o 200 km en bicicleta), tenía que realizar las últimas cinco etapas comenzando desde Sarria: 115 kilómetros distribuídos en cinco días a pura maravilla. Así sea con certificado o no, hay algo que quiero dejar en claro y es que no importan la cantidad de kilómetros recorridos, siempre que se camine con el corazón, es el trayecto y su magia lo más importante.

Los símbolos del peregrino

Hay elementos característicos que hacen al peregrino y lo distinguen en su andar. Si recién comenzás a indagar de qué va todo esto, te dejo a continuación algunos detalles:

  • La mochila: tu mejor amiga, en la que llevarás todo lo esencial de acuerdo a la cantidad de días que vayas a andar. En mi próximo post te dejaré una checklist con todo lo indispensable.

  • La vieira o concha de mar: símbolo del peregrino desde tiempos antiquísimos, giran en torno a ella muchas teorías, como que su forma permitía beber agua de los arroyos y ríos; como significado de renacimiento de una persona, entre otros. Todos los peregrinos la llevan colgada en su mochila y su tic tac te acompañará como un sonido único y especial a lo largo del recorrido.

  • La credencial: es un pasaporte que, en cada etapa del Camino, deberás sellar al menos dos veces al día. Los sellos se colocan en albergues, cafeterías, restaurantes, locales con venta de refrigerios al paso y es súper importante que lo hagas en caso de que quieras obtener la Compostela, ya que será lo que acredite tu recorrido.

  • La sonrisa y los “buen camino”: viajar con humildad, alegría, paciencia, empatía, ayuda, nos permite conectar con nuestros compañeros de ruta, escuchar sus historias y contar las propias, entre tantas y tantas cosas. Es de las frases que más extraño y que más aliento me ha dado en esta aventura, siempre deseá “buen camino” a todo aquel que cruces en él.

¿Cuál es tu motivo?

En el Camino encontrarás a muchas personas que te preguntarán por qué elegís emprender esta aventura y seguramente vos también querrás conocer sus respuestas. Lo cierto es que más allá de que haya comenzando como una peregrinación religiosa, los motivos son diversos y he escuchado muchos.

Hay quienes lo hacen por búsqueda espiritual, por promesas, por perdón, por deporte, por curiosidad, por recomendación, por un libro, una película o serie, para recuperarse de un amor, para iluminarse con respuestas que la vida no pudo responder hasta entonces.

Sea cual sea tu razón y así fuere el silencio, mi recomendación es que vayas con todo tu corazón, dispuesto a compartir lo mejor de vos y disfrutar de las grandes coincidencias que encontrarás, porque de verdad nada es casualidad y cada persona que conozcas dejará en vos una enseñanza o vos en ella.

Y como siempre, ¡buen camino!