10 lugares que visité y sentí en Marrakech

Con Fiorella, colaboradora de este post, además del amor por los viajes, compartimos el haber nacido en distintos puntos de nuestra amada Patagonia Argentina. Ella es de Comodoro Rivadavia, casi Ingeniera Industrial y se declara una aficionada del mundo, sus culturas y secretos. Tiene como regla de vida disfrutar de cada momento y si es viajando, mucho mejor.

De los viajes que ha realizado, visitar Marruecos fue uno de los que más impacto le provocó. Desde el momento en que llegó a Marrakech, la «ciudad roja», comprendió el por qué de su nombre: el tono inconfundible del ladrillo dominaba cada rincón. Su bienvenida a la ciudad estuvo reinada por el caos (entre motos, vendedores ambulantes, caballos, gente por todos lados), un poco de adrenalina y la aventura que vivió junto a su amiga desde el aeropuerto hasta encontrar el riad (alojamiento típico, que en árabe significa «jardín» y consta de un patio interno con árboles, una piscina o fuente en el medio y habitaciones alrededor).

Un mix de emociones, sensaciones y nuevos lugares descubiertos, fueron el impulso de ella para compartirnos todo sobre este destino. Eso sí, te recomiendo que acompañes esta lectura en lo posible con un té de menta y torta de Naranja, que es la bienvenida típica que me contó Fio que hacen en los riad de la ciudad 😉

¿Listo? ¡Vamos!

10 lugares que visité y sentí en Marrakech, por Fiorella de @haciaelinfinitoymas

  1. La Medina, ubicada dentro de la muralla en la ciudad vieja, esta cubierta de pasillos y pasadizos, en los que seguramente te pierdas. Casas, puestos, motos, vendedores, gente local, turistas e incluso los mejores restaurantes y terrazas de la zona se encuentran allí. Es una cultura totalmente distinta a la nuestra; al principio puede que te sientas un tanto abrumada por los locales, pero luego de algunos días llega la costumbre.
  2. La plaza de Yamaa el Fna es muy conocida por sus puestos de comida, ropa, tattoos de tinta de hiena. Existe un contraste inmenso entre este punto de la ciudad: de día quíza no te diga nada, pero cuando llega la noche la plaza brilla entre sus luces, miles de puestos y personas que se mueven por todos lados en un show imperdible. Importante: es probable que en la plaza veas algunos animalitos en cautiverio. Si es así, evitá a toda costa tomarte fotos con ellos y fomentar este tipo de prácticas y tráfico ilegal de especies.
  3. Otro punto estratégico, es la Mezquita Kutubia, que podés contemplar tanto de día como de noche. Eso sí, no es posible visitar su interior dado que solo tienen acceso al él los musulmanes. De este lugar, quiero contarte una experiencia inolvidable: Era el mes del Ramadán y una noche nos acercamos luego del ultimo llamado de oración. La gente cerraba rápidamente sus puestos y corrían al punto de encuentro. Al llegar, las vallas nos separaban aproximadamente unos 20 metros de distancia, pero pudimos ver los cantos de oraciones y plegarias, cómo las personas se levantaban y apoyaban sus cabezas en la tierra una y otra vez En ese momento, decidí pedir un deseo al Universo, inundada por la magia y la energía que había en aquel lugar. Fue impresionante, no lo había visto en mi vida.
  4. Si algunos días de tu paso por Marruecos caen en el Mes de Ramadán, andá igual. Puede que muchos atractivos estén cerrados incluso durante el día, ya que en este mes hacen ayuno desde el amanecer hasta el ocaso. Siquiera toman agua ¡imagínate el humor! Vas a poder ver a flor de piel su cultura fuera de la rutina del día a día: lo que sienten y cómo viven, tan fieles a sus costumbres.
  5. Si cuando pensás en el desierto se te viene a la mente algún animal a la cabeza, además de víboras, alacranes…seguro aparece el camello, ¿verdad? Pues una tarde, decidimos vivir la experiencia y dar un paseo en dromedarios por los alrededores de la ciudad de Marrakech. Fue súper lindo; aprendí que no era tan fácil como creía porque tienen una forma diferente de andar. No tenés que tener miedo, pero sí mucho equilibrio. Estos paseos son habituales en el desierto, por ser el medio de transporte desde épocas antiquísimas. Sin embargo, es importante que estés atenta y observes si los animales están sanos; en este enlace podrás informarte más sobre turismo responsable con camellos.
  6. Si hay algo que amo de conocer otras culturas, es conversar con gente local. Y qué mejor que hacerlo compartiendo un delicioso té de menta junto a sus panes típicos, con una familia nativa y en su propio hogar. Tuve la grata experiencia de vivir una merienda así y charlar sobre la vida de ellos, algo que me gusta llamar «enriquecimiento del alma».
  7.  Todo lugar tiene su comida típica y en esta ciudad el Tajín es uno de ellos. Servido en un recipiente de barro, tiene varias opciones como cordero, pollo, ternera y viene acompañado de verduras; también cuscús o arroz. Lo cierto es que probamos todas sus variedades y si bien las especias que utilizan le dan un sabor distinto al que estamos acostumbrados, ese plato, la música, la luna llena y la terraza donde cenamos fue la mejor opción durante las noches en Marrakech.
  8. Si al viajar te gusta regatear, te vas a sentir muy a gusto cuando recorras sus mercados, repletos de locales de indumentaria, alfombras, luminarias, adornos, plata y especias. Los vendedores te persiguen, algunos con buen humor, otros no tanto. A veces, si vas sobre la hora del cierre, tienden a bajarte el precio un poco más. Es una opción divertida e ideal si decidís traer un recuerdo de allá. Te recomiendo que recorras todos los locales para que encuentres los artículos de mejor calidad: podés hallar algunos muy buenos si investigas un poco más.
  9. En mi opinión, todas las ciudades merecen ser recorridas con un “free walking tour”, al menos para tener un pantallazo de los lugares y su historia, entender el por qué de cada cosa. Decidimos hacer uno por la mañana luego del día en que llegamos a la ciudad, en un recorrido de 4 horas donde cada una de ellas valió la pena. Un desglose de la cultura marroquí mezclada con su historia, leyendas y costumbres mientras conocíamos el famoso Palacio de la Bahía (que por cierto, merece la pena visitar por la historia y belleza del lugar, además de ser muy instagrameable). Podés entrar en las tumbas y conocer Ben Salah, un barrio cerca de la medina.
  10. Podría seguir detallándote cosas para hacer y lugares que recorrimos… Si hay un consejo que quiero darte, es que vayas con la mente muy abierta y dispuesta a encontrarte con una cultura distinta, donde probablemente entres en pánico en algunas ocaciones, pero a lo que luego te irás acostumbrando.
  11. Y de yapa, algunos tips de utilidad: A) Llevá ropa conservadora, más aún si vas a entrar o estar cerca de alguna mezquita para no llamar la atención y por supuesto, respetar sus normas. B) No te recomiendan usar Google Maps dentro de la medina, no es útil, es mejor que te manejes por las vías principales. C) Intentá no andar sola hasta altas horas de la noche. D) Si vas a pedir que alguien te guíe, es importante que aflore tu intuición y te inspire confianza; hay algunas personas que por indicarte luego te pidan dinero o te den la información equivocada. E) Si vas al mercado y no querés comprar algo, evitá mirar a los ojos y sonreir; lo mejor es un no rotundo y nada más. F) En Marruecos, hablan más en español y francés que en inglés, por lo que el idioma no será un inconveniente.

Marruecos, fue un antes y un después en mi viaje. Fue conocer algo distinto y llenarme de una energía diferente, otra religión, otro paisaje, otras costumbres.

Como siempre digo, lo mejor de viajar, es hacerlo sin expectativas y dejar que el destino te llene de magia.

¡Muchas gracias Fio por compartir tu hermosa experiencia en Marruecos! Pueden seguir todos sus viajes en @haciaelinfinitoymas

¡Hasta la próxima historia!