10 cosas que hicieron de Rusia, un viaje mágico

No puedo evitar nombrarla sin una sonrisa, de esas grandes, sinceras, que contienen un montón de momentos hermosos compartidos en mi Córdoba linda y mucho, mucho cariño. Hablo de Caro de @cadaviajeunmundo, una persona que me recibió con los brazos abiertos desde mis primeros días por Instagram y que tiene una energía tan maravillosa que envuelve y contagia.

Hoy, Caro nos lleva de viaje a un país que aún no tuve la suerte de conocer, pero que en sus palabras ya pareciera que sí. Luego de leerla no puedo decir otra cosa: ¡debo sumar Rusia a mi lista! ¿Vamos?

Carolina viajando por Rusia

«10 cosas que hicieron de Rusia, un viaje mágico», por Caro Avigliano

No recuerdo cuándo fue la primera vez que vi las iglesias rusas. Pero sí recuerdo estar frente al televisor, con ojos de niña, y que estas cúpulas de colores se me aparecieran como formas de caramelo. El efecto fue instantáneo, una especie de imán me unía a la pantalla y yo imaginaba que esos sitios litúrgicos eran los castillos perfectos para los cuentos de fantasía que devoraba noche a noche antes de ir a dormir. 

Ya de más grande, esas memorias de infancia fueron tomando más fuerza, y entre tantos viajes y aviones un día le llegó el turno a Rusia ¡y hacia allá fui!

Va a ser difícil resumir mi viaje de 10 días entre Moscú y San Petersburgo pero intentaré describir algunas de las sensaciones-experiencias que se grabaron para siempre en mi corazón. Aquí van:

  1. No puedo evitar poner en el puesto Nº 1 a mi palacio azucarado, la Iglesia del Salvador sobre la Sangre Derramada de San Petersburgo; que por supuesto no era un palacio sino una Iglesia construida sobre el lugar en el que el Zar Alejandro II de Rusia fue asesinado. Este sitio, además de tener una belleza tremenda, encierra otras curiosidades. Una de ellas es que durante la Segunda Guerra Mundial una bomba cayó encima de su cúpula más alta. La bomba no explotó y permaneció allí 19 años hasta ser encontrada y retirada mientras se realizaban trabajos de mantenimiento. Por otro lado tuvo un proceso de restauración que demoró 27 años, luego de los cuales la Iglesia fue re inaugurada como un museo estatal en el que los visitantes pueden conocer la historia del asesinato de Alejandro II. Sin dudas, ¡es uno de los imperdibles para todos los que visiten la ciudad!
  2. Tampoco puedo dejar de hablar de la Catedral de San Basilio. Otra joya de la arquitectura rusa enclavada en la mítica Plaza Roja. Tuve la suerte de visitar Moscú en época de Navidad y de disfrutar de las luces y decoraciones del mercado navideño que tiene lugar en esta plaza con todo su esplendor.
  3. Hago un paréntesis en el relato. Quizá se quedaron detenidos en el punto 2. “En época de Navidad”. Sí, ¡para valientes! El día que llegué a San Petersburgo en tren desde Helsinki (Finlandia), un domingo, tras 10 minutos en la plataforma no quedaba nadie a quien preguntarle dónde obtener rublos o cómo llegar a mi alojamiento. Para mi suerte encontré a la única pareja que quedaba en el estacionamiento y que entre señas y buena voluntad a falta de inglés me explicaron que sería imposible conseguir una casa de cambio abierta durante el fin de semana y se ofrecieron a llevarme al hotel ¡Genios totales! Pero hay algo más curioso aún. El hombre tenía problemas con su teléfono y se esforzaba en explicarme que tenía que ingresar al auto para poder usarlo. Algo desconfiada, accedí, y con el correr de los días entendí la situación. Los aparatos no resisten el frío, ¡y las baterías se apagan! ¡Más de una vez me tocó entrar a algún negocio para reiniciar el equipo! 
  4. El punto 3 me lleva a hablar de la calidez de los rusos. A simple vista pueden parecer fríos y distantes. Y quizá en un punto lo son. No te van a devolver una sonrisa amable en el metro o en un bar sin conocerte. Pero todo cambia puertas adentro o cuando toman algo de confianza. Allí se vuelven súper cálidos y generosos. A tal punto que toda San Petersburgo, por ejemplo, la recorrí con unos zapatos anti nieve que me prestó la dueña del hostel. También me hizo probar platos típicos rusos de su propia comida, así que ¡ya ven!
  5. Soy actriz, directora y profesora de teatro. Rusia es, para mi, un lugar paradigmático de las técnicas de actuación. En mis recorridos incluí las visitas al Teatro de Arte de Moscú fundado por Dánchenko y Stanislavski y las Casas -Museos de Stanislavski, Meyerhold, Chéjov y Dotoievsky. También conocí el Teatro de Títeres Obraztsov de Moscú que tiene una de las colecciones de marionetas y títeres más importantes del mundo. Recorrer las ciudades en pleno invierno, tuvo para mí el plus de la nieve, y en más de una ocasión me sentí la protagonista de alguna de las novelas de Tolstoi o Gogol.
  6. Como amante del Arte Rusia es un lugar fenomenal. En San Petersburgo tuve el placer de disfrutar de una función de Ballet de “El Cascanueces” en el Palacio del Teatro Mariinski y de disfrutar de sus museos (párrafo aparte debería ser la arquitectura y colección del Palacio de Invierno o Museo del Hermitage) y de hacer la visita guiada por el mítico Teatro Bolshói de Moscú.
  7. La arquitectura es otro punto fuerte. En Rusia todo es colosal ya sea desde los palacios de la Rusia Imperial a los edificios del período estalinista. Los Kremlin, las iglesias, palacios, museos y teatros impactan y nos hacen sentir pequeñas hormigas de este mundo (en mi caso sería, claramente, la hormiga viajera)
  8. Otro MUST sería probar una gastronomía tan ajena a la nuestra: el borsch (sopa de verduras con raíces de remolacha), el pelmeni (bolas de carne de cerdo, cordero o res), el caviar, el ponchik (un dulce típico de masa de ricota frita y cubierta de azúcar o chocolate) y por qué no, ¡una buena medida de vodka!
  9. Rusia es un viaje en el tiempo a cada paso y una puerta de entrada a los diferentes períodos históricos de la humanidad. Podemos pasar del capitalismo más feroz a mercados que parecen detenidos en el período comunista en sólo un par de cuadras de distancia.
  10. Vivir la aventura del metro de Moscú. Un sistema de transporte que fue inaugurado en 1935, que es el primero del mundo por densidad de pasajeros y que nació con la idea de crear verdaderos “palacios para el pueblo”. Y francamente ¡lo son!

Una yapa: Perderse sin rumbo, no intentar traducir el idioma cirílico, abandonar por un tiempo el mapa y dejarse arrastrar como hojas en el viento…¡¿Quién sabe qué aventuras nos vayan a encontrar?!

Carolina viajando por Rusia en Navidad

Gracias Caro por formar parte de este espacio y compartir un lugar tan maravilloso entre postales y palabras tan lindas ♥

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