10 cosas que aprendí sobre Vietnam

Recuerdo la primera vez que leí el post en el perfil de Instagram de Sabri, acerca de sus aventuras por Asia. Se titulaba «10 cosas que aprendí sobre Vietnam» y en él describía a puro corazón todas las vivencias que le dejó un país entre el caos y el asombro absoluto.

E inevitablemente entre línea y línea, más lo leía, más tenía la piel de gallina.

Y así, me puse a pensar en cómo los lugares son siempre los mismos… lo que cambia es la percepción y mirada que tenemos sobre ellos. Eso, es algo único e inigualable frente a la ojos de alguien más. Cada sitio conocido provoca en nosotros miles de emociones y sensaciones que muchas veces resultan difíciles de plasmar. Pero cuando lo logramos, transmiten maravillas… como lo hizo Sabri:

chica mirando de lado en un templo asiático

10 cosas que aprendí sobre Vietnam, por Sabri

  1. Que tiene agua, mucha agua, por todos lados. Y cuando cae, cae con ganas.
  2. Que la lógica occidental hay que dejarla en la puerta justo antes de entrar, o nada tendrá sentido.
  3. Que hay un montón de motos, casi en mayor proporción que agua. Y que si existiera un mundial del motociclistas, cualquier vietnamita se llevaría la copa.
  4. Que Vietnam parece estar en manos de mujeres. Desde los miles de puestos de comida callejeros, las oficinas de turismo, mercados, hoteles… todos atendidos por mujeres en su mayoría. Hasta las obras de construcción públicas o privadas, en la misma proporción que hombres.
  5. Que es muy difícil distinguir cuándo están desayunando, almorzando o lo que fuere. Ya sea por la hora o por el menú, siempre parecen estar comiendo lo mismo y a cada rato.
  6. Que sus veredas tienen un uso muy distinto de las nuestras. Su función principal es ser estacionamiento de motos. La segunda es ser living, mesa y silla de familias enteras que se sientan a comer en una manta en el suelo frente a sus viviendas.
  7. Que las máscaras antipolución en sus 9 de cada 10 habitantes, denota su preocupación por la contaminación del aire. Pero la cantidad increíble de bolsas y plásticos que usan y la enormidad de basura que generan, la hacen una contradicción constante.
  8. Que la bocina allá también habla en otro idioma. Y necesitaría meses para descifrar el lenguaje del pitido constante.
  9. Que los dragones sí existen. Desde la forma del país, hasta sus miles de leyendas y monumentos, siempre están presentes.
  10. Que la traducción de Viet Nam a español debe ser «Antes muerta que sencilla». Muchas flores, muchas luces, muchos corazones… Y si está todo junto, mejor.
  11. ¡Bonus track! Que también escuchan «Despacito» 💃

Gracias Sabri por inspirar esta nueva sección, por este viaje en palabras y por dejarme compartir tu mirada sobre este gran país.